A la voz de "¡Abajo las armas!", uno a uno, nos fuimos desprendiendo de la armamentística que llevábamos encima. Tres hombres nos apuntaban con lanzas, mientras otro más, de mayor rango, miraba como nos deshacíamos del arsenal. cuando todas las armas fueron depositadas en el suelo, el "Capitán" hizo llamar a otro guardia, uno que de espaldas bien podría ser confundido con nuestro Zumozol. El "Capitán" le dio orden de recoger todas las armas. Mientras veíamos como levantaba sin problemas toda la mercancía y la depositaba en sus brazos, la puerta de la torre se abrió y de dentro del edificio apareció un enano de abundante barba (como todos) y un delantal blanco, pelirrojo, cejas verdaderamente pobladas, y con pinta de ser el "Jefe". Bajó la escalinata donde nos habíamos encontrado con Kallit, y se detuvo de manera que su cabeza y hombros quedasen por encima de todos los hombres que se encontraban ahí aglomerados.
- Gregor dispersa a estos clientes, y manda llevar a nuestros invitados a mi despacho, y haced el favor de devolverles las armas, ¿no les veis la cara? No se puede estar más asustado y la gente está hablando en su favor no creo que vayan a degollar a todo el que se encuentre por aquí.
- ¡A sus ordenes señor Sombraespejo! ¡Venga circulen! Mucho me temo que no han perdido ninguna de sus pertenencias por esta zona
La gente empezó a dispersarse, a nosotros nos devolvieron las armas, y nos acompañaron amablemente dentro del edificio, y a la última planta hacía una habitación claramente diferente del resto en la que un cartel rezaba en la puerta, "Solo personal autorizado". Digo amablemente, porque podría haber sido peor, aquellos guardias no eran especialmente majos, nos miraban con desprecio y mantenían las astas de sus lanzas más adelantadas, golpeándonos en ocasiones apremiándonos a avanzar.
El "Jefe" se encontraba sentado detrás de una mesa de buena madera, con un cuidado acabado, muy diferente que los de las mesas de taberna normales, la superficie era completamente lisa e incluso barnizada, las florituras de los bordes no eran especialmente obra de un carpintero rudo, sino de algún artista de la madera de esos que te abrían en canal y te sacaban cuantos órganos necesitasen para pagar el acabado. No parecía ser gente que ostentase pero obviamente se daban sus caprichos.
- Disculpad las molestias, esto no suele suceder en el Brazo Amigo, y menos viniendo de Kallit, un buen cliente sin duda, amigo de sus amigos, muy apacible, nunca ha dado problemas, no se lo que ha podido pasar que le haya llevado a atacar a unos simples muchachos que parecen recién sacados de los brazos de su amamantadora. Mi nombre es Hammer de los Sombraespejo de toda la vida, regento este lugar junto a mi hermana que se encarga del pequeño templo que hay en el fortín. Decidme, ¿qué os trae al Brazo Amigo, y cuanto tiempo pensáis permanecer aquí?
- No se preocupe, Maese - dije con toda la soltura y seguridad que pude - últimamente no estamos pasando por un buen momento, y esto ya nos está pareciendo hasta normal, sales ahí fuera y tengas o no tengas nada te intentan levantar la bolsa de monedas, aunque en esta lleves un gran agujero y ya haga millas que hayas perdido todas las piezas de plata que pudieras llevar. Nuestra estancia aquí está justificada. - proseguí, sentía que lo tenía ganado - Venimos en busca de unos compañeros Khalid y Jaheria, con los que teníamos planeado encontrarnos.
- Vaaale, los arpistas, Khalid y Jaheria. - se recostó cómodamente en su silla, se rasco la barriga, se atuso la barba, carraspeó y continuó - Pues siento deciros que en este momento Khalid y Jaheria no están en este momento en el mesón chicos.
Un ligero gran 'AW' salió de nuestras bocas tan a coro, que parecía que lo tuviéramos ensañado desde hacía decenas de años.
- No os lamentéis tan rápido renacuajos, - dijo riéndose - salieron por la mañana pero para mañana por la tarde volverán a estar por aquí, mientras podéis quedaros por aquí y descansar mientras les esperáis, me habéis caído bien, os incluiré el desayuno y la cena en el precio de la estancia si optáis por nuestras habitaciones más lujosas.
- Y si además de eso nos rebajase el precio unas 5 monedas de oro, Maese... le estaríamos eternamente agradecidos.
- Con la cena y el desayuno ya me arruinareis suficiente, jajajajaja...
Al menos lo había intentado:
- Trato hecho, desayuno y cena, y 4 habitaciones lujosas.
- Deberíais ser más discretos siendo quienes sois.
- ¿Ha visto usted la recompensa?
- Por supuesto, ¿que te crees que la guardia es tonta? - me estaba vacilando - Vi perfectamente como aquel pergamino se deslizaba bajo tu cuero, y antes de que desapareciera pude leer recompensa en letras bien grandes, eres bueno, pero te falta un poco por aprender.
- Entonces, señor, ¿que nos recomienda?
- Kallid andaba enseñando la recompensa por todos los sitios, y supongo que seréis los hermanos Cry-baby de los que tanto nos ha estado hablando. Y creo que este apellido en público no os hace mucho bien.
- Gracias, Maese, nos tomamos la recomendación.
Aquel enano seguía destrozándose la mandíbula a carcajada limpia y seguía atusándose la barba con tanta fuerza que llegué a creer que iba a arrancársela de cuajo.
Me reuní con mis hermanos a deliberar y decidimos la distribución de las habitaciones, era hora de cenar, dormir, y mañana sería otro día. Cuarenta y cinco piezas de plata por una buena habitación para dos personas no estaba nada mal, llevábamos de sobra y teníamos que aprovecharlo, aún que no nos habían saqueado del todo.
Salimos del despacho de Maese Sombraespejo, y entonces echamos en falta a algo... y ya sabíamos lo que era... Laila...
Nos repartimos las zonas, para buscarla, la posada el patio, los exteriores más cercanos, la iglesia, la cocina... nada debía quedar a la aleatoriedad, debíamos protegerla.
Salimos por la puerta, bajamos las escaleras, y a nuestra derecha nos asalto la misma Laila, que llevaba a una hembra tirando a normal, pero con sus carretas bien puestas.
- Mira estos son mis hermanos. - no dio lugar a reproches - A que son guapos como te había dicho. Mira este es Danonino, mi hermano mayor ¿A que esta buenísimo?
- ¡Vaya! Si… son guapos… y bien armados… Pero bueno para este trabajo necesito a alguien con mano dura, así que si no tienen lo que hay que tener…
- Tranquila mis hermanos son muy capaces. - no nos había visto mucho en acción, y nosotros agradecimos en nuestro interior la confianza depositada, Zumozol saco pecho ante aquel comentario. Yo aún flipaba en colores y no reaccione como se esperaba de mi.
- Eso parece, aunque hay que reconocer las apariencias engañan mucho. La cuestión es que una banda de grandes trasgos me lo ha robado todo a la vista de los muros de este mismo mesón, y quiero agradecerles el favor. Me quitaron mi anillo y quiero recuperarlo. Es un recuerdo de familia ¿lo recuperareis para mi?
- ¡Claro que si! Mis hermanos ya salen para recuperar tu anillo. - nuestra preciosa hermana siempre quitándonos de problemas.
- Os lo agradezco. Las criaturas están al norte del mesón, en el desfiladero de piedras. Juraría que casi puedo verles desde las almenas de arriba. Traedme mi anillo cuando lo recuperéis ¡Por favor! Lo reconoceréis enseguida cuando lo veáis. Es un anillo de Danza del Fuego con una inscripción, es realmente impresionante. Pero tened cuidado, su líder es verdaderamente poderoso y peligroso.
Poderoso y peligroso, una combinación de palabras, que no me agradaban en demasía ya que eso solía acarrear problemas, aunque como bien dijo la chica, la cuál luego se presento con el nombre de Joia (NdT: no es Joia de Jodida en este caso el nombre lo pronunciaremos como Y, el nombre proviene del catalán Joia = Joya), hay que reconocer que las apariencias engañan mucho.
No tardamos mucho en ir a cenar, en abundancia y calidad, todo hay que decirlo, para prepararnos para el duro día que nos encontraríamos al despuntar el alba la siguiente mañana. Teníamos que hacer tiempo hasta la tarde y que mejor manera que hacer un poco de ejercicio pateando un par de culos de ladrones, para recuperar el anillo de la joven Joia. Había visto como le lanzaba miradas a Zumozol y, aunque sabía que yo no iba a pillar y que probablemente el merito se lo acabase llevando nuestro armario con patas, pensé que estaría bien un poco de tonificante deporte mágico y físico para empezar un día. Estaba realmente animado, aunque poderoso y peligroso fuera una conjunción que no me hiciera especial gracia.
Canté una parte de mi repertorio en la sala de la posada donde tuve entretenida a la gente, un poquito, mientras iban cayendo uno por uno, gracias al efecto del alcohol los hombres que ahí se encontraban. Hecho esto, nos dirigimos a nuestras respectivas habitaciones, con nuestras respectivas camas.
El gallo hizo sonar su cacareo por toda la fortaleza, y nosotros estábamos llegando a la mesa a pegarnos un desayuno que nos diera energías para la excursión del día. La cama nos debió sentar de lujo, estábamos todos más animados de lo normal, supongo que después de que te lo quiten todo volver a tenerlo, aunque sea pagando, se agradece.
- ¡¡¡Lo tengo!!! - Zumozol y su voz en grito eran un peligro para la salud del corazón de las personas.
- ¡ Cállate! No hables tan alto que llamas la atención hacía nosotros. - le replicaba Danonino.
- Cuenta, ¿que tienes? - el grito había despertado la curiosidad de Grim, y a juzgar por las caras aquella pregunta la podría haber hecho cualquiera.
- ¡Como podemos llamarnos! Los Pichabrava...
Aquello fue como algo que aún no he llegado a poder describir, shock, confusión, decadencia mental, alegría, algo que se sumaba a muchos otros sentimientos, pero finalmente quedo en que a todos nos gusto, porque nuestras caras se iluminaron como si dentro nuestro existiera un pequeño farolillo que rezumaba luz cegadora, realmente la estupefacción del principio dio paso a caras las cuales parecían partidas por la mitad a causa de nuestra gran sonrisa, a excepción de nuestra querida Laila, la pequeña nos observaba con cara de rareza, no sabía que estaba sucediendo.
El júbilo de los seis hermanos lo certificaba, a partir de aquel instante eramos los hermanos Pichabrava, y nadie nos iba a hacer cambiar de idea. Aquel era un buen comienzo de mañana.
Salimos de la fortaleza dispuestos a dirigirnos a la misión del día, probablemente en aquel instante, con nuestro nuevo nombre, todos pensábamos algo del estilo ("Bah, grandes trasgos, son tres golpes, nada tienen que hacer contra los Pichabrava"), aunque lo suyo hubiera sido pensar en ser prudentes, ya que no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar.
La entrada del desfiladero estaba desierta, no se oía nada, no se veía nada, y tampoco se olía nada, los grandes trasgos olían, y el desfiladero olía a tierra, si ahí habían grandes trasgos probablemente no hubieran entrado por esa parte, no me hacía falta tener el olfato de mi compañero Buster para darme cuenta de eso, y todos nos pusimos un tanto nerviosos. Ralentizamos la marcha sacamos nuestras armas, preparados para lo que se nos venía encima.
Llevábamos un rato andando, y Grim empezó a notar un ligero hedor proveniente de unos metros más adelante, a su orden nos apostamos tras unas rocas, y el avanzó lentamente y en silencio observando la situación en aquel punto del desfiladero.
A su vuelta nos dibujo un plano del estado de la situación:
- Un par de vigías aguardan a cada extremo de su campamento, otros cuatro están situados en un ensanchamiento del camino donde tienen montado el campamento, hay uno muy grande que parece mandar sobre el resto, realmente parece ser fuerte.
Nos acercamos a una zona donde Grim nos indicó para poder empezar el ataque:
- Debemos acabar primero con los vigías, de momento con este podemos acabar fácilmente, y casi sin hacer ruido, pero debemos ser rápidos.
Aquel mastodonte feo y sucio cayó bajo nuestros conjuros y flechas, antes de que pudiera decir 'Urg!!' y Grim se encargó de separarlo de la vista de los demás, y empezamos a urdir nuestro siguiente plan deshacernos del resto empezando por el vigía al otro lado, y una vez hecho esto, podríamos encargarnos de los de dentro en un verdadero ataque sorpresa, pero, para poder lograr esto, Grim tendría que escalar el terraplén que le permitiría rodear el campamento, y encargarse del segundo guarda, y a su señal nosotros entraríamos en acción.
Con una determinación y una agilidad inusitadas, Grim subió, caminó, y volvió a bajar para colocarse tras aquel gran trasgo, le asestó un golpe lo suficientemente duro para hacer tambalear a cualquiera, y ciertamente la mole se dio la vuelta y se puso al ataque, antes de que este pudiera gritar o atacar a nuestro hermano, nosotros nos lanzamos a por el resto del grupo, a los que ya pillaríamos de sorpresa y con dos menos de los suyos, eramos 6 y ellos 4, y nos faltaba uno de los nuestros que llegaría de un momento a otro.
Empezamos a golpear a nuestros oponentes con gran fuerza esquivando cualquier golpe que volaba a nuestro alrededor, Zumozol y Morion se encargaban de su jefe, y lo mantenían entretenido mientras llegaba Grim. Fueron cayendo poco a poco, mientras nosotros nos encontramos en una especie de trance, nadie hablaba, solo pegábamos, mientras yo cantaba, el cuerpo de todos parecía como imbuido por una fuerza especial, como si el estar todos juntos codo con codo coordinase nuestros movimientos de una forma mágica que nadie fuera capaz de explicar.
Uno a uno fueron cayendo, sin diferencia, a excepción de su jefe, que por su condición física fue el que más duró, pero finalmente todos nos encontrábamos de pie cubiertos de una capa de sudor mezclado con sangre negra de nuestros enemigos, mientras la conciencia nos volvía a todos a la cabeza. Nos miramos unos a otros, con una expresión de incredulidad, recogimos la equipación de los grandes trasgos, casi sin hablar y volvimos al Mesón del Brazo Amigo.
Hasta que no entramos por el portón, y no le entregamos el anillo a Joia, no fuimos verdaderamente de lo épico de nuestro combate en el desfiladero, aquello era épico, aquello fue muy emocionante, a todos aún nos hervía la sangre, hervor producido por el combate, hervor de la victoria, jamás pensamos que nos pudiera salir bien un plan de aquel estilo. Aquella noche bebimos y comimos como verdaderos héroes, Joia se había llevado a Zumozol a parte pero a ninguno de nosotros nos importo, estábamos hechos para la lucha, y lo acabábamos de demostrar aquello fue grande, muy grande, y lo recordaríamos para el resto de nuestras vidas.
Pichabrava Bros! Fuck Yeah! (U.U)
ResponderEliminarTa molao!!! xD joder no había visto el comentario xD
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