Todo un hacha ofreciendo curaciones. Desde un dedo cortado (que no cercenado) mientras haces sopa, a un zarpazo de lobo terrible en medio del pecho, es imparable, a la voz de sanitario aparecerá este mozalbete derecho a asistirte en batalla o en lo que haga falta, incluso rezará algo por ti si hace falta, esperemos que no porque la deidad a la que le debe su existencia es el de los muertos, del que no me acuerdo el nombre.
El tipo es un poquito fanático, cuerpo muerto que encuentra, cuerpo muerto al que le reza, y a mi eso me da muy mal rollo, te prepara un rito funerario en un periquete, aunque a veces lo necesario sea salir por patas. Se ha entregado a su dios de tal manera que un día llego que no quería nada, pilló todas sus cosas de su armario, y las precipito al vacío, golpeando a algunos transeúntes, eso sí, al instante estaba en la calle atendiendo a aquellos a los que había herido, aquel día estaba afinando el laúd en nuestra habitación y anonadado me quede, mirando hacia el armario con la boca abierta, hasta que cayó la noche y nos llamaron a cenar, no salí de mi pose de trovador sentado afinando laúd.
Es así muy místico el, y un poco maniático, y la verdad es que hay ocasiones que no comprendes porque hace tal o pascual, pero hay que gastarlo así es hermano nuestro, y siempre tenemos a Danonino, que le hace entrar en razón.
A este, nenas, mejor no os acerquéis que es un cura, de esos a los que no les va mojar nada más que el pan en el vino jua jua jua
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