Si si, mi hermana pequeña toda un as en salirse con la suya con los demás, es tan encantadora que hasta da asco, ¡me roba protagonismo! y eso a veces se hace insoportable, como ya dije anteriormente, es la inocencia personificada, ella ni sabe ni ve el mundo con los mismos ojos que nosotros, quizá porque siempre la hemos tenido superprotegida.
Aún no se como entro a formar parte de la extraña pareja que crean ese mediano que ronda por las calles, levantando sacos de moneda y demás enseres de los viandantes, supongo que fue por lo de siempre pura curiosidad, ver a un niño con esa soltura, con ese porte, como si fuera un adulto debe impactar, y más si eres inocente como lo es Laila, y desde entonces casi sin enterarnos Laila se convirtió en una adicta a aprender cosas de ladrones y saltatrampas, aunque la dulzura que alberga le impide hacerle nada parecido a los demás, casi has de pedirle que te levante un pestillo, y de rodillas, para que lo haga.
La sobreprotección que le hemos ofrecido, se ha vuelto hacia nosotros en varios aspectos, el primero, y más irritante y más molesto, es la costumbre que tomó de meterse en la cama con Danonino, que arma unos escándalos que nos dejan en vela a todos; y luego esta pequeña bestia que hemos creado que surge en nuestra hermana cuando alguno de los hermanos cae extenuado por alguna pelea, se vuelve como loca, como si una furia bárbara la envolviera y arremete contra todo enemigo cerca de sus hermanos.
Si, la chica es mona, muy mona, pero chicos, os vigilo, como oséis ponerle un solo dedo encima de ella, os corto los huevecillos con las cuerdas de mi laúd, ¡y luego os los haré comer! ¡¡¡¡CRUDOS!!!!
Pues hasta aquí hemos llegado, ya nos conocéis a todos, y ya la historia puede que no suene tan caótica y podréis disfrutarla con todo lujo de detalles, espero que hasta aquí lo estéis pasando de maravilla, y que continuéis con la historia.
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